Mostrando entradas con la etiqueta Biografías de autores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biografías de autores. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de febrero de 2014

Biografía Louise Hay

Louise Loony Hay, escritora y oradora estadounidense, es una de las figuras más representativas del movimiento Nueva Era, como así también una precursora de los libros de autoayuda.

Nacida en Los Ángeles, California el 8 de octubre de 1926. Sus padres se divorciaron cuando ella apenas contaba con un año y medio. Posteriormente, su madre volvió a contraer matrimonio con un hombre violento criado en Europa y tuvo otra hija. Cuando Hay cumplió cinco años, habiendo ya sobrevenido la depresión de 1930, fue violada por un vecino alcohólico. El hombre recibió 15 años de prisión, y Hay luego recordaría: «... como a mí me repitieron insistentemente que "la culpa era mía", me pasé muchos años temiendo que cuando lo dejaran en libertad vendría a vengarse de mí por haber tenido la maldad de enviarlo a la cárcel».

Cuando cumplió 10 años, su padrastro, que solía maltratarla físicamente, empezó a abusar sexualmente de ella. Hay decidió escaparse de su casa y comenzó a trabajar como camarera, trabajo que calificó como «más llevadero» que todo lo que había padecido anteriormente
Luego, se asentó con una amiga en Chicago, donde cumplió labores domésticas. Finalmente, comenzó a trabajar como modelo den Nueva York.
Mientras incursionaba en la industria de la moda, conoció a un empresario inglés, Andrew Hay, con el que se casó en 1954. Lo definió como un «caballero encantador y educado». Con él, viajó alrededor de todo el mundo pero en 1968, luego de 14 años de matrimonio, su esposo la abandonó por otra mujer. «Fue precisamente cuando yo estaba empezando a creer que las cosas buenas podían ser duraderas. Sí, fue un golpe aplastante. Pero el tiempo pasa, y sobreviví», relató.

En 1970, para sobrellevar su baja autoestima, comenzó a inclinarse a prácticas espirituales tales como la meditación trascendental

Posteriormente, Hay fue diagnosticada con un cáncer de útero. «Como a cualquiera que acaban de decirle que tiene cáncer, fui presa de un pánico total», dijo. Hay relató que, en su opinión, el cáncer solamente era la manifestación externa de un profundo resentimiento que «devoraba» el cuerpo. Decidió no operarse ni someterse a ningún tratamiento médico y convenció a su médico para posponer la operación durante tres meses, el cual accedió dudoso. Hay efectuó la reflejoterapia y la terapia del colon, hizo una dieta específica para limpiar el organismo de todas las toxinas por la mala alimentación que llevaba y acudió a un psicoterapeuta especialista en expresar la rabia. Averiguó cómo había sido el pasado de sus padres —Hay consideraba que todos somos, en realidad, «víctimas de víctimas»— y descubrió que ellos también habían sido maltratados de pequeños, por lo que trabajó en el perdón para liberarse del resentimiento que albergaba hacia las personas que abusaron de ella y la maltrataron de pequeña, especialmente a su padrastro y su madre, hasta que pudo sentir compasión por ellos.
"La palabra «incurable», tan aterradora para tantas personas, para mí significa que esa dolencia, la que fuere, no se puede curar por medios externos, y que para encontrarle curación debemos ir hacia adentro. Si yo me hacía operar para librarme del cáncer, pero no me liberaba del modelo mental que lo había creado, los médicos no harían otra cosa que seguir cortándole pedazos a Louise hasta que ya no les quedara más Louise para cortar. Y esa idea no me gustaba."
                                                                                           Louise Hay
Cuando se recuperó en 1980, Louise Hay dejó Nueva York para regresar a su lugar natal, California, donde continúa ayudando gente con sus métodos desarrollados a través de su experiencia. Ahí, inesperadamente, debió hacerse cargo de su madre de entonces noventa años, con severos problemas en la visión y casi sorda, que se había fracturado la espalda luego de una caída. Su hermana, por su parte, también padecía problemas de espalda. «Mi madre no había sido capaz de protegerme cuando yo era niña, pero ahora yo podía, y quería, cuidar de ella. Mi madre... está cada vez más fuerte y flexible. Le encargué un audífono... también conseguí convencerla de que se operase las cataratas en un ojo, y ¡qué júbilo fue para ella volver a ver, y para nosotras volver a ver el mundo con sus ojos!», relató en el otoño de 1984.

En 1984 publicó uno de sus libros más relevantes, Usted puede sanar su vida. En él, Hay explicó como es posible sanar nuestro cuerpo y nuestro espíritu cambiando nuestras creencias limitantes. El Dr. Bernie Siegel lo definió como «un libro excelente para reestructurar nuestra vida y alcanzar la autoestima y el amor propio». Usted puede sanar su vidaalcanzó la lista de best-sellers del New York Times y se mantuvo durante 12 semanas consecutivas. Se han vendido más de tres millones de copias en 30 países a lo largo de todo el mundo.13

Gracias al éxito de su libro, fundó su propia editorial, Hay House. Los autores de Hay House incluyen a Wayne Dyer, Barbara De Angelis, Joan Borysenko, Bernie Siegel, Susan Jeffers, Alan Cohen y Stuart Wilde, entre otros. También estableció la Fundación Hay y el Fondo de Caridad de Louise Hay, organizaciones sin fines de lucro que apoyan a entidades diversas, incluyendo aquellas relacionadas con el Sida, las mujeres maltratadas y otros individuos desventajados de la sociedad. En 1985, Hay comenzó su grupo de ayuda, «Hay Rides», con seis hombres diagnosticados con Sida. Alrededor de 1988, el grupo realizaba reuniones semanales con 800 personas y se había mudado a un auditorio en Santa Mónica. Fue durante este tiempo que escribió el libro SIDA: Un acercamiento positivo, basado en sus experiencias con este grupo.

El mensaje de sanación de Louise Hay fue motivo de muchos artículos de periódicos y revistas. Ha aparecido en televisión en todo el mundo y su columna mensual, Querida Louise, apareció en más de 50 publicaciones en todo Estados Unidos, Canadá, Australia, España y Argentina. Incluso, los medios australianos se refirieron a ella como «lo más parecido a un santo en vida».

En 2008, cuand Hay contaba con 81 años, se estrenó la película Usted puede sanar su vida. En palabras de Hay, «es la historia de mi vida, mis enseñanzas, y cómo he aplicado los principios de mis enseñanzas a mi vida». El filme contó con la participación de Gregg Braden, Wayne Dyer, Gay Hendricks, Doreen Virtue y Esther y Jerry Hicks. Además, fue dirigida por el ganador del premio Emmy Michael Goorjian.

En septiembre de 2011, Hay y Cheryl Richardson publicaron su libro Usted puede crear una vida excepcional. En la actualidad, además de ofrecer conferencias, Hay disfruta de la pintura, la jardinería y el baile en su casa de San Diego cuando no viaja.

Fuente: Wikipedia

sábado, 21 de septiembre de 2013

Biografía de Osho (Chandra Mohan Jain)



(11 de diciembre de 1931 - 19 de enero de 1990), nació con el nombre de Chandra Mohan Jain y conocido también como Acharya Rajneesh en los años sesenta, como Bhagwan Shree Rajneesh en los años setenta y años ochenta, y como Osho desde los años noventa fue un místico indio, gurú y maestro espiritual que inspiró un controvertido movimiento espiritual en la India, los Estados Unidos, los Países Bajos, Alemania, y muchos otros países.

ACERCA DE OSHO

La mayoría de nosotros vivimos nuestras vidas en el mundo del tiempo, en las memorias del pasado y la anticipación del futuro.
Sólo en raros momentos tocamos la dimensión sin tiempo del presente: en momentos de súbita belleza o de repentino peligro, en el encuentro con un amante o con la sorpresa de lo inesperado. Muy pocas personas salen del mundo del tiempo y de la mente, de sus ambiciones y competitividad, y comienzan a vivir en el mundo atemporal. Y de aquellos que lo hacen, solo unos pocos han intentado compartir su experiencia.

Lao Tsé, Gautama Buda, Bodhidharma… o, más recientemente, Gurdjieff, Ramana, Maharashi, Krishnamurti… ellos son considerados por sus contemporáneos como excéntricos o locos; después de su muerte son llamados “filósofos”.
Con el tiempo se tornan leyendas, no seres humanos de carne y hueso sino, tal vez, representaciones mitológicas de nuestro deseo colectivo de crecer más allá de la pequeñez, la trivialidad y el sinsentido de nuestras vidas cotidianas.
Osho es alguien que ha descubierto la puerta para vivir su vida en la dimensión atemporal del presente. El se ha llamado a sí mismo un “verdadero existencialista”, y ha dedicado su vida a la provocación para que otros busquen la misma puerta, para que salgan del mundo del pasado y el futuro y descubran para sí mismos, el mundo de la eternidad.
Desde su temprana infancia, fue un espíritu rebelde e independiente, insistiendo en experimentar la verdad más que en adquirir conocimientos y creencias dados por otros. Luego de su iluminación, a los veintiún años, Osho completó sus estudios académicos y pasó varios años enseñando filosofía en la Universidad de Jabalpur. Viajó a través de toda India dando charlas, desafiando a los líderes religiosos ortodoxos en debates públicos, cuestionó todas las creencias tradicionales y se encontró con gente de todo tipo.
Leyó extensivamente, todo aquello que ampliaría su comprensión de los sistemas de creencias y de la psicología del hombre contemporáneo.
A fines de la década del ’60, Osho ya había comenzado a desarrollar sus originales técnicas de meditación dinámica.
El hombre moderno, dice, está tan cargado con las tradiciones anticuadas del pasado y las ansiedades de la vida moderna, que debe atravesar un profundo proceso de limpieza antes de que pueda tener la esperanza de descubrir el estado relajado y sin pensamiento de la meditación.
A principios de los ’70, los occidentales comenzaron a escuchar acerca de Osho. Para 1974, se había establecido una comuna alrededor suyo en Poona, India, y el goteo de visitantes de Occidente pronto se transformó en una inundación.

A lo largo de su trabajo, Osho habló de virtualmente todos los aspectos del desarrollo de la conciencia humana. Ha destilado la esencia de lo que es significativo para la búsqueda espiritual del hombre contemporáneo, basado no en un entendimiento intelectual sino en su propia experiencia existencial.
No pertenece a ninguna tradición: “soy el comienzo de una conciencia religiosa completamente nueva. Por favor, no me vinculen con el pasado; ni siquiera vale la pena recordarlo!”
Sus discursos a sus discípulos y buscadores de todo el mundo han sido publicados en más de seiscientos volúmenes, y traducidos a treinta idiomas.

Osho dice: “Mi mensaje no es una doctrina ni una filosofía. Mi mensaje es una cierta alquimia, una ciencia de transformación, así que solamente aquellos que están deseando morir a lo que son y nacer nuevamente a algo tan nuevo que no pueden ni siquiera imaginar ahora… sólo aquellas pocas personas valientes estarán listas para escuchar, porque escuchar será peligroso.

¡Escuchando, has dado el primer paso hacia el renacimiento! Así que no es una filosofía con la cual puedas hacerle un ropaje del cual jactarte. No es una doctrina en la que puedas encontrar consuelo para preguntas amenazantes. No, mi mensaje no es una comunicación verbal. Es mucho más riesgoso. Es nada menos que una muerte y un renacimiento”.

Osho nació en Kuchwada, Madya, Pradesh, India el 11 de Diciembre de 1931. Dejó su cuerpo el 19 de Enero de 1990. Unos meses antes de esto anunció:
“¡Rondaré tras ustedes hasta sus tumbas! Los veré por lejos que escapen. Ya estoy rondando por el mundo entero y aún estoy vivo. Cuando haya muerto, este mundo ya no podrá impedirme nada; no habrá ley, ni parlamento, ni país que pueda poner barreras para mí; entonces andaré por todos lados, haciéndole cosquillas a las personas para que despierten”.



"Yo creo y confío absolutamente en la existencia. Si hay algo de verdad en lo que he dicho, sobrevivirá. La gente interesada en mi trabajo llevará la antorcha, sin imponer nada a nadie, ni por la espada o por el pan. Seguiré siendo una fuente de inspiración para mi gente y eso es lo que la mayoría de mis sanniasins sienten. Deseo que crezcan por sí mismos y que no olviden las cualidades como el amor, alrededor del cual ninguna iglesia puede ser creada, como la consciencia, cualidades que no son monopolio de nadie, igual la celebración, el regocijo y la mirada inocente de un niño. Conózcanse a sí mismos pues el camino es hacia adentro"

Entrevista Italian TV (1989)
Fuentes:

jueves, 12 de septiembre de 2013

Deepak Chopra Biografía

Deepak Chopra (hindi: दीपक चोपड़ा), nacido el 22 de octubre de 1946), es un médico, escritor y conferencista indio.

Comunicador y escritor prolífico, ha escrito extensamente sobre espiritualidad y el poder de la mente en la curación médica. Está influenciado por las enseñanzas de escrituras tradicionales indias como el Ayurveda, corriente tradicional de la medicina hindú, los Vedānta y el Bhagavad Gita. Es uno de los seguidores de Jiddu Krishnamurti


Licenciado en Medicina en el All India Institute of Medical Sciences, emigró a Estados Unidos, Cuya nacionalidad posee, en 1968, y allí trabajó en tres hospitales, especializándose en endocrinología y obteniendo licencia médica. Fue profesor en las facultades de medicina de la Universidad de Tufos y de Boston y ocupó cargos directivos en el New England Hospital de Massachussets y el Boston Medical Center, para pasar a ejercer la medicina privada. Se especializa en Técnica de Meditación Trascendental y practica la medicina alternativa. Es fundador y director del Centro Chopra para el Bienestar y el Instituto Médico Mente – Cuerpo, ambos en California.

Ha publicado más de 25 libros traducidos en casi todos los idiomas. Sólo en inglés lleva vendidos más de 10 millones de ejemplares. Fundó y dirige El Centro Chopra para el Bienestar y el Instituto Médico Mente-Cuerpo, ambos en La Jolla, California (EE. UU.). Algunos de sus libros más importantes son:
Conocer a Dios.
Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo, también titulado otra veces como Cuerpo eterno; Mente intemporal.
El libro de los secretos.
El sendero del mago.
Iluminación.
Las 7 leyes espirituales del éxito.
Los señores de la luz.
Peso perfecto.
Rejuvenezca y viva más tiempo.
Sincrodestino.
Un camino a la sabiduría.
Viaje hacia el bienestar.
Un ángel se acerca.
Kama Sutra: incluye las 7 leyes espirituales del amor.
Curación cuántica.
Almas gemelas.
El perdón.
Buda.
Jamás moriremos.
Jesús.
Las 7 leyes espirituales del éxito para padres.
El tercer Jesús.
Mahoma.
la perfecta salud
El alma del liderazgo
la receta de la felicidad


Fuente Wikipedia

viernes, 6 de septiembre de 2013

La meditación. Por Krishnamurti

Si durante el día está usted alerta, si está atento a todo el movimiento del pensar, a lo que usted dice, a sus gestos -cómo se sienta, cómo camina, cómo habla- si está atento a sus respuestas, entonces todas las cosas ocultas salen a la luz muy fácilmente. En ese estado de atención lúcida, despierta, todo es puesto al descubierto.
La mayoría de nosotros está inatenta. Darse cuenta de esa inatención, es atención.
La meditación no es una fragmentación de la vida; no consiste en retirarse a un monasterio o encerrarse en una habitación sentándose quietamente por diez minutos o una hora en un intento de concentrarse para aprender a meditar, mientras que por el resto del tiempo uno continúa siendo un feísimo, desagradable ser humano.
Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa no una mente astuta, torturada, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable. Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; sólo puede hacerlo una mente que posee completa capacidad de aprender. Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles —con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por lo tanto, la mente debe estar muy despierta, sensible e inteligente.
Las necesidades básicas para descubrir aquello que está mas allá de la medida del pensamiento, para descubrir algo que el pensamiento no ha producido son tres:
 1) se debe producir un estado de altísima sensibilidad e inteligencia en la mente; 
2) ésta debe ser capaz de percibir con lógica y orden; 
3) finalmente, la mente debe estar disciplinada en alto grado.



Una mente que ve las cosas con total claridad, sin distorsión alguna, sin prejuicios personales, ha comprendido el desorden y está libre de él; una mente así es virtuosa, ordenada. Sólo una mente muy ordenada puede ser sensible, inteligente.
Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas dualísticas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar "lo que es" sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto.
La percepción alerta, la comprensión, es un estado de la mente de completo silencio, silencio en el cual no existe opinión, juicio ni evaluación alguna. Es realmente un escuchar desde el silencio. Y es sólo entonces que comprendemos algo en lo cual no está en absoluto envuelto el pensamiento. Esa atención, ese silencio, es un estado de meditación.
Comprender el ahora es un inmenso problema de la meditación —ello es meditación. Comprender el pasado totalmente, ver dónde radica su importancia, ver la naturaleza del tiempo, todo eso forma parte de la meditación.
En la meditación existe una gran belleza. Es una cosa extraordinaria. La meditación, no "cómo meditar".
La meditación es la comprensión de uno mismo y, por lo tanto, significa echar los cimientos del orden —que es virtud— en el cual existe esa cualidad de disciplina que no es represión ni imitación ni control. Una mente así, se halla, entonces, en un estado de meditación.
Meditar implica ver muy claramente, y no es posible ver claramente ni estar por completo involucrado en lo que uno ve, cuando hay un espacio entre el observador y la cosa observada. Cuando no hay pensamiento, cuando no hay información sobre el objeto, cuando no hay agrado ni desagrado sino tan sólo atención completa, entonces el espacio desaparece y, por lo tanto, está uno en relación completa con esa flor, con ese pájaro que vuela, con la nube o con ese rostro.
Es sólo la mente inatenta que ha conocido lo que es estar atenta, la que dice: "¿Puedo estar atenta todo el tiempo?" A lo que uno debe estar atento, pues, es a la inatención. Estar alerta a la inatención, no a cómo mantener la atención. Cuando la mente se da cuenta de la inatención, ya está atenta —no hay que hacer nada más.
La meditación es algo que requiere una formidable base de rectitud, virtud y orden. No se trata de algún estado místico o visionario inducido por el pensamiento, sino de algo que adviene natural y fácilmente cuando uno ha establecido las bases de una recta conducta. Sin tales bases, la meditación se vuelve meramente un escape, una fantasía. De modo que uno ha de asentar esas bases; en realidad, esta misma manera de asentar las bases, es la meditación.
Los meditadores profesionales nos dicen que es necesario ejercer el control. Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, por lo que tiramos de él hacia atrás tratando de sujetarlo; entonces el pensamiento vuelve a descarriarse y nosotros volvemos a sujetarlo, Y de ese modo el juego continúa interminablemente. Y si podemos llegar a controlar la mente de manera tan completa que ya no divague en absoluto, entonces —se dice— habremos alcanzado el más extraordinario de los estados. Pero en realidad, es todo lo contrario: no habremos alcanzado absolutamente nada. El control implica resistencia. La concentración es una forma de resistencia que consiste en reducir el pensamiento a un punto en particular. Y cuando la mente se adiestra para concentrarse por completo en una sola cosa, pierde su elasticidad, su sensibilidad, y se vuelve incapaz de captar el campo total de la vida.
El principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo, y esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir, conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino las ocultas, las actividades profundas. Para ello, la mente consciente debe estar serena, calma, a fin de recibir la proyección del inconsciente. La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad, paz y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas, dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta de todas sus actividades, mediante esa comprensión se queda en silencio espontáneamente; entonces el inconsciente puede proyectarse y aflorar. Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo entonces está en condiciones de recibir lo eterno.

Entre dos pensamientos hay un periodo de silencio que no está relacionado con el proceso del pensamiento. Si observas, verás que ese período de silencio, ese intervalo, no es de tiempo, y el descubrimiento de ese intervalo, la total experimentación del mismo, te libera del condicionamiento.
La meditación no es un medio para algo. Descubrir en todos los momentos de la vida cotidiana qué es verdadero y qué es falso, es meditación. La meditación no es algo por cuyo medio escapáis. Algo en lo que conseguís visiones y toda clase de grandes emociones. Mas el vigilar todos los momentos del día, ver cómo opera vuestro pensamiento, ver funcionar el mecanismo de la defensa, ver los temores, las ambiciones, las codicias y envidias, vigilar todo esto, indagarlo todo el tiempo, eso es meditación, o parte de la meditación. No tenéis que acudir a nadie para que os diga qué es meditación o para que os dé un método. Lo puedo descubrir muy sencillamente vigilándome. No me lo tiene que decir otro; lo sé. Queremos llegar muy lejos sin dar el primer paso. Y hallaréis que si dais el primer paso, ese es el último. No hay otro paso.
Krishnamurti

miércoles, 28 de agosto de 2013

Comenzar a Despertar, entrevista a Eckhart Tolle

Eckhart Tolle, un hombre de aspecto endeble no parece responder a la imagen del clásico gurú; y tiene muy claro que ése no es el lugar que desea ocupar: “no tengo nada para darte; busca en tu interior” -dice . Y ése es el desafío que propone, acceder a un conocimiento interno, que no pertenece al orden de la mente, que reside en un lugar no determinado y que será un descubrimiento personal; eso sí, Eckhart nos señaliza un poco el camino de un modo casi provocativo: “no eres lo que piensas, deja de identificarte con la mente”.

Eckhart Tolle: Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño. ¿Tienes algunas monedas?, murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra. No tengo nada que darte, respondió el extraño. Y luego preguntó, -¿Qué es eso sobre lo que estás sentado?. -Nada, replicó el mendigo, sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria. -¿Alguna vez has mirado en su interior?", preguntó el extraño. 
No, respondió el mendigo, ¿Para qué? No hay nada adentro. 
-Echa una ojeada, insistió el extraño. 
El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad y euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro.
Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja -como en la parábola- sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.
Pero no soy un mendigo, te puedo oír decir.
Aquellos que no han descubierto su verdadera riqueza -la brillante joya del Ser y la profunda e inalterable paz que se encuentra en ese lugar, son mendigos, aún cuando tengan gran riqueza material. Buscan externamente desechos de placer o plenitud para la validación, la seguridad o el amor, mientras en su interior tienen un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas, sino que es infinitamente más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.
La palabra "iluminación" evoca la idea de algún logro sobrehumano, y al ego le gusta verlo así; sin embargo, se trata simplemente de tu estado natural sentido de unión con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, eres tú en esencia y que, sin embargo, es mucho más grande que tú. Es el encuentro de tu verdadera naturaleza, más allá de nombres y formas. La incapacidad de encontrar esta conexión da origen a la ilusión de separación de ti mismo y del mundo que te rodea. Te percibes entonces a ti mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el temor, y el conflicto -interno y externo- se vuelve habitual.
Me gusta la sencilla manera en que el Buda define el estado de iluminación: "el fin del sufrimiento". ¿Hay acaso algo sobrehumano en esto? Por supuesto, como definición es incompleta. Sólo te dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. Pero, ¿qué es lo que queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda guarda silencio al respecto, y su silencio implica que tendrás que descubrir eso por ti mismo. Utiliza una definición negativa, de modo que la mente no pueda transformarlo en algo en qué creer o en algún logro sobrehumano, en una meta que te sea imposible alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas sigue creyendo que la iluminación es para el Buda -no para ellos- al menos por esta vida.
Pregunta: Utilizaste la palabra "Ser". ¿Puedes explicar a qué te refieres con eso?

Eckhart Tolle: El Ser es la Vida Única eterna y omnipresente que se encuentra más allá de las innumerables formas de vida que se hallan sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo se halla más allá sino en la profundidad de cada forma, como su esencia más interna, invisible e indestructible. Esto significa que eso está a tu alcance ahora, como tu naturaleza más verdadera, tu yo más profundo. Pero no intentes comprenderla con la mente. No trates de comprenderla. Sólo puedes conocerla cuando la mente está quieta. Cuando estás presente, cuando tu atención se halla en forma total e intensa en el Ahora, podrás sentir al Ser, pero nunca podrá ser comprendido con la mente. Tomar nuevamente conciencia del Ser y vivir en ese estado de "conciencia sentida" es la iluminación.

Pregunta: Cuando dices Ser, ¿estás hablando de Dios? Y si lo estás, ¿por qué no usas esa palabra?
Eckhart Tolle: La palabra "Dios" ha perdido completamente su significado, a través de miles de años de mal uso. La utilizo a veces, muy escasamente. Por "mal uso", me refiero a que personas que nunca han tenido siquiera un atisbo del ámbito de lo sagrado, de la infinita inmensidad existente detrás de esa palabra, la utilizan con gran convicción, como si supieran de lo que hablan. O bien, argumentan en su contra, como si supieran qué es lo que están negando. Este mal uso origina creencias, afirmaciones e ilusiones egóticas absurdas, como "Mi Dios o nuestro Dios es el único dios verdadero, y el tuyo es falso, o la famosa frase de Nietzche: "Dios ha muerto".
La palabra Dios se ha transformado en un concepto cerrado. Apenas la palabra es pronunciada, se forma una imagen mental -quizás ya no de un anciano de barba blanca-, pero sigue siendo una representació n mental de alguien o algo fuera de ti; y, sí, casi inevitablemente un algo o alguien masculino.
Ni "Dios" ni el "Ser" ni ninguna otra palabra pueden definir o explicar la inefable realidad que se halla detrás de la palabra, de modo que la única pregunta importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo en cuanto a permitirte experimentar Aquello a lo cual apunta. ¿Apunta acaso más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendente, o se presta muy fácilmente a transformarse en nada más que una idea, una creencia en tu cabeza, un ídolo mental?
La palabra "Ser" no explica nada, pero tampoco la palabra "Dios". "Ser", sin embargo, tiene la ventaja de ser un concepto abierto: no reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de él. Nadie puede adjudicarse la posesión exclusiva del Ser. Es tu esencia misma, y te es accesible de inmediato como la sensación de tu propia presencia, la sensación de "Yo soy" previa a "Yo soy esto o lo otro". Así que sólo hay un pequeño paso entre la palabra "Ser" y experimentar el Ser.

Pregunta: ¿Cuál es el mayor obstáculo para experimentar esta realidad?

Eckhart Tolle: La identificación con tu mente, lo que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. No poder dejar de pensar es una espantosa calamidad, pero no nos damos cuenta de esto porque casi todo el mundo la sufre, así que es considerada "normal". Este ruido mental incesante te impide hallar ese dominio de quietud interna que es inseparable del Ser. Esto también crea un falso "yo" -fabricado por la mente, que extiende una sombra de temor y sufrimiento. Examinaremos todo eso en más detalle más adelante.
El filósofo Descartes creyó haber encontrado la verdad más fundamental cuando formuló su famosa frase: "Pienso, luego existo". De hecho, expresó con eso el error más fundamental: igualar el pensar con el Ser y la identidad con el pensar. El pensador compulsivo -y casi todo el mundo lo es- vive en un estado de aparente separación, en un insanamente complejo mundo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente. La iluminación es un estado de "completitud", de "ser uno", y por tanto se está en paz. Se es uno con la vida en su aspecto manifiesto -el mundo- así como con tu yo más profundo y la vida no manifiesta -uno con el Ser-. La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del continuo conflicto interno y externo, sino también el fin de la horrible esclavitud del pensar incesante. ¡Qué increíble liberación es!
Identificarte con tu mente genera una cortina opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que impiden toda relación verdadera. La cortina se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y los demás hombres y mujeres, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios. Es esta cortina de pensamiento la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que hay un tú y un "otro" enteramente separado. Olvidas entonces la realidad esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y las formas separadas, eres uno con todo lo que existe. Con "olvidas", me refiero a que ya no logras sentir esta unión como una realidad evidente por sí misma. Puedes creer que es así, pero ya no sabes si lo es o no. Una creencia puede ser tranquilizadora. Sólo es liberadora, sin embargo, a través de tu propia experiencia.
Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad se presenta cuando las cosas se desequilibran. Por ejemplo, no hay nada malo con que las células se dividan y multipliquen en el cuerpo, pero cuando este proceso prosigue en forma independiente del organismo completo, las células proliferan y tendremos una enfermedad.
La mente es un instrumento soberbio si la usamos correctamente. Si se le usa en forma incorrecta, sin embargo, se vuelve muy destructiva. Para ser más preciso, no se trata tanto de que uses tu mente del modo incorrecto -en general no la usas para nada-. Ella te usa. Ésa es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Ese es el delirio. El instrumento se ha apropiado de ti.

Pregunta: No estoy enteramente de acuerdo. Es cierto que pienso mucho sin sentido alguno -como la mayoría de las personas-, pero aún puedo utilizar mi mente para lograr cosas, y hago eso todo el tiempo.

Eckhart Tolle: Sólo porque puedes resolver un acertijo de palabras o construir una bomba atómica, no significa que puedes utilizar tu mente. Tal como a los perros les encanta morder huesos, a la mente le encanta hincarle sus dientes a los problemas. Es por eso que resuelve acertijos y construye bombas atómicas. A ti no te interesan esas cosas. Permíteme preguntarte esto: ¿puedes liberarte de tu mente cada vez que quieres? ¿Has hallado el botón que detiene todo el mecanismo?

Pregunta: ¿Te refieres a dejar de pensar? No, no puedo hacerlo, excepto quizás por unos instantes.

Eckhart Tolle: Entonces la mente te utiliza a ti. Inconscientemente, te has identificado con ella, de modo que ni siquiera te das cuenta de que eres su esclavo. Es casi como si fueses poseído sin darte cuenta: crees que la entidad que se posesionó de ti eres tú mismo. La libertad se inicia dándote cuenta de que no eres esa entidad que se posesionó de ti -el pensador- Saber esto te permite observar a la entidad. Apenas comienzas a observar al pensador, comienza a activarse un nivel más alto de conciencia. Comienzas entonces a darte cuenta de que hay un enorme ámbito de inteligencia más allá del pensamiento, y que ese pensamiento es sólo un diminuto aspecto de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que realmente importan -la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior- tienen su origen más allá de la mente. Comienzas a despertar.